Como todo producto cultural, el Tango no tiene
un nacimiento
posible de focalizar en una fecha cierta, o aún incierta,
sino que es la consecuencia de la interactividad de muchos otros elementos
que plantea la sociedad rioplatense
de la última mitad del siglo XIX.
En un momento de tan significativos cambios,
el baile era, más que una distracción, una necesidad.
Hacía falta amalgamar destinos, lenguajes, nacionalidades,
esperanzas e ilusiones y al conjuro de la fuerza centrífuga
que esa mezcla fue generando,
la música y el baile ejercieron su asombroso poder de síntesis.
El ritmo de
la milonga,
la cadenciosa languidez de la habanera,
la estructura binaria del tango andaluz y
los aportes negroides del candombe,
son pares innegables del ADN del Tango |
 |
Es así como nace el denominado pretango, que va deformando insensiblemente a
los valses, chotis y mazurcas imperantes hasta ese momento, incorporándoles
características propias de otras danzas,que finalmente fueron también desalojadas por el
recién venido, que ni siquiera nombre tenía aún.
La época del
pretango
suele ubicarse entre 1830 y 1860
cuando los bailes ya comenzaban a
denominarse milongas
y se realizaban en las piezas de las chinas cuarteleras, patios de
conventillos
o aun en la propia calle. |
 |
La eclosión que se produce hacia 1895,
se ve reflejada en un tipo de música, esencialmente bailable,
basado en una coreografía de "agarre",
con parejas enlazadas en un verdadero abrazo, con "cortes",
aprovechando los silencios imprevistos de la música,
y "quebradas", ondulando y meneando las caderas.
La
expresión
un corte y una quebrada,
se transforma en
sinónimo de Tango |
 |
Vale la pena señalar que
la verdadera esencia de la
coreografía del Tango es la improvisación,
a partir de algunas,
pocas, figuras preestablecidas,

|
tales como "el ocho", que puede ser hacia adelante o
hacia atrás,
la "corrida", la "sentada", el "atraque" y no muchas más,
enganchadas en una secuencia imprevisible aún para los propios
bailarines, que se moverán en forma intuitiva,
guiados por sus propias y momentáneas sensaciones,
apenas contenidos por el ritmo
impreso por los músicos en su interpretación.
En otras palabras, dos parejas bailando el mismo Tango,
en el mismo momento, producirán dos coreografías distintas.
Tampoco la misma pareja, bailando el mismo Tango,
en dos oportunidades distintas,
producirán idéntico resultado coreográfico. |
|